domingo, 30 de agosto de 2009

Apocalipsis 17

ESTUDIO BÍBLICO APOCALIPSIS 17
APOCALIPSIS 17
Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en el libro de Apocalipsis, capítulo 4 a partir del versículo 4. Como antecedente, debemos recordar que estamos estudiando la tercera parte del libro de Apocalipsis, la cual describe las cosas que sucederán una vez que la iglesia sea sacada de la tierra en lo que se conoce como el arrebatamiento. Juan contempló una puerta abierta en el cielo y escuchó una voz como de trompeta, era la voz de Jesucristo invitándole a subir al cielo para mostrarle las cosas que sucederán después del período de la iglesia. Al instante, Juan se encontró en el cielo, en el Espíritu y lo primero que vio fue un trono. Esto no se refiere a un mueble donde se sienta una persona importante sino a un símbolo de gobierno y autoridad soberana. En el trono estaba sentado uno cuyo aspecto era semejante a piedra de jaspe y de cornalina. Juan no vio a nadie con rasgos humanos en ese trono, solamente un brillo comparable al de joyas preciosas, jaspe y cornalina. Quien estaba sentado en el trono es Dios. Juan estaba contemplando la gloria de Dios. Alrededor del trono había un halo maravilloso como un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda. En esta ocasión, Juan prosigue describiendo su maravillosa experiencia en el cielo. Vio tronos además del trono ya descrito. Apocalipsis 4:4 dice: “Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.” Alrededor del trono de Dios había veinticuatro tronos. En cada uno de estos tronos se sentaba un anciano. El estar sentados sobre tronos alrededor de Dios significa que estos ancianos también están reinando juntamente con Dios. Sus vestiduras blancas simbolizan la justicia que alcanzaron al haber confiado en Cristo como Salvador. Sus coronas de oro simbolizan la recompensa por sus obras justas. Los veinticuatro ancianos no pueden representar a otros sino a los redimidos por Dios. La gran pregunta es: ¿A qué redimidos? Bueno, no puede ser Israel, porque a estas alturas de los eventos futuros, la nación de Israel todavía no habrá sido salvada ni glorificada ni coronada. Tampoco pueden ser los redimidos del período de la tribulación, porque la tribulación recién estará por iniciarse. El único grupo de redimidos glorificados y coronados a esta altura de los acontecimientos de los eventos futuros es la iglesia. Por tanto, concluimos que estos veinticuatro ancianos representan a la iglesia en su estado de glorificación en el cielo. Juan prosigue relatando lo que sus ojos estaban percibiendo en el cielo. Apocalipsis 4:5 en su primera parte dice: “Y del trono salían relámpagos y truenos y voces”, había febril actividad que procedía de ese trono majestuoso. Juan está ante un espectáculo nunca antes visto. El zigzaguear deslumbrante de los relámpagos se mezclaba con ensordecedores truenos y voces fenomenales. ¿Qué significa esto? Bueno, nos lleva a pensar en la ocasión cuando Dios entregó las tablas de la ley a Moisés en el monte Sinaí. El monte se iluminó con los relámpagos y tembló por los truenos y las voces retumbaban por doquier. Lo que Juan estaba viendo simboliza que Dios está presto para derramar su juicio sobre la tierra sumida en incredulidad y rebeldía. Cuanta razón tiene la Biblia al afirmar que horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo. Además de tronos y ese espectáculo de luces y sonido, Juan contempló algo por demás interesante. Apocalipsis 4:5 en su segunda parte dice: “y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios” Estas siete lámparas de fuego ardiendo delante del trono de Dios son símbolo del Espíritu Santo en su plenitud para llevar a cabo la voluntad de Dios en su juicio sobre la tierra. Por eso se encuentra delante del trono de Dios, listo para entrar en acción. Veamos qué más nos dice Juan. Apocalipsis 4:6 en su primera parte dice: “Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal” Hasta este momento, Juan no nos ha dicho sobre qué se sostenía el trono de Dios. Ahora lo sabemos. Estaba sobre un mar de vidrio semejante al cristal. Por lo que dice Apocalipsis 21:1 sabemos que en el cielo no existe mar, en los términos que nosotros conocemos los mares, entonces lo que Juan estaba viendo debe haber sido algo transparente, duro como el vidrio que se extendía delante del trono. Algo semejante vieron Moisés, Aarón, Nadab y Abiu. Exodo 24:10 dice: “y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno”. Es la gloria que rodea al trono de Dios en el cielo. Para hacer más espectacular la maravilla del cielo, Juan nos describe un elemento más. Se trata de varios seres vivientes. Apocalipsis 4: desde la segunda parte del versículo 6 hasta la primera parte del versículo 8 dice así: “ y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenia rostro como de hombre; el cuarto era semejante a un águila volando. Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos” Es difícil hacerse una idea de cómo lucían estos seres vivientes. El hecho de estar llenos de ojos delante, detrás, alrededor y por dentro nos hace pensar en que nada escapa de su escrutadora mirada. Estos seres vivientes no son omniscientes, porque solo Dios tiene este atributo, pero ciertamente están al tanto de todo lo que sucede alrededor del trono de Dios. Pero, ¿quiénes son estos seres vivientes? Una comparación de estos seres vivientes con lo que tanto Ezequiel como Isaías vieron en visión, nos ayuda a identificar a estos seres vivientes. Se trata de querubines, quienes son una orden angelical que se ocupa de guardar la santidad de Dios. Su presencia alrededor del trono de Dios garantiza la absoluta santidad del cielo. El primero era semejante a un león, esto denota poder y fortaleza; El segundo era semejante a un becerro, esto denota servicio en humildad; Los querubines están para servicio de Dios. El tercero tenía rostro como de hombre, esto denota que son seres vivientes racionales con intelecto, emociones y voluntad, al igual que el hombre; El cuarto era semejante a un águila volando, esto denota agilidad para cumplir con la voluntad de Dios. Cada uno de estos seres vivientes tenía seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos. Redondeando todo esto, diríamos que el trono de Dios estaba rodeado de querubines capaces de examinar minuciosamente lo que estaba pasando, cuyo propósito era guardar la santidad en el cielo. Estos querubines eran fuertes y vigorosos como el león, dedicados exclusivamente a servir en humildad como un becerro, capaces de pensar, de sentir y de actuar con voluntad propia, como el hombre y siempre listos a actuar con rapidez en obediencia a la voluntad de Dios. Hermoso ¿no le parece? En nuestro estudio bíblico próximo veremos qué es lo que tanto los veinticuatro ancianos como estos cuatro seres vivientes estaban haciendo en el cielo. Terminando por ahora, qué grandioso es saber que nosotros, la iglesia, tenemos un lugar reservado en el cielo, desde donde estaremos reinando juntamente con Dios y con su Hijo Jesucristo. ¿Tiene Usted su lugar reservado en el cielo? Si no lo tiene y desea tenerlo, Usted necesita recibir a Cristo como su Salvador. Es el único requisito para poder estar algún día en el cielo. Si no lo ha hecho ya, hágalo hoy mismo.

domingo, 29 de marzo de 2009

Apocalipsis 16

Apocalipsis 16

Abramos nuestras biblias en Apocalipsis, capítulo 4 versículos 1-3.

Este pasaje bíblico es el primero de la tercera sección del libro de Apocalipsis. Recuerde que el libro de Apocalipsis tiene tres secciones. La primera, se denomina las cosas que has visto y se encuentra en el capítulo 1, la segunda, se denomina las cosas que son, y se encuentra en los capítulos 2 y 3 y la tercera, se denomina las cosas que han de ser después de éstas y se encuentra entre los capítulos 4 a 22 del libro.

Ya hemos estudiado las dos primeras secciones en nuestros estudios bíblicos anteriores, hoy comenzamos con la tercera sección; pero, se ha preguntado: ¿Por qué esta sección lleva ese nombre: las cosas que han de ser después de éstas? La razón, es porque esta sección describe lo que sucederá una vez que la iglesia, sea arrebatada de la tierra. Es interesante notar que la segunda sección del libro de Apocalipsis, las cosas que son, menciona con mucha frecuencia a la iglesia, es más, esta sección está formada por mensajes a siete iglesias en la provincia romana de la antigüedad llamada Asia pero a partir del capítulo 4 y hasta el final del libro de Apocalipsis no se menciona en absoluto a la iglesia, ¿Por qué será? La razón es justamente porque la iglesia ya no estará en el mundo mientras acontezcan los eventos relatados a partir del capítulo 4 hasta el final del libro. Esto es muy necesario que sea tomado en cuenta por creyentes verdaderos que por ignorancia viven en constante temor en cuanto a que van a pasar por las calamidades que se relatan en buena parte de la tercera sección del libro de Apocalipsis. Si Usted es un verdadero creyente, Usted estará en el cielo cuando Dios derrame sobre la tierra los juicios, descritos en esta parte del libro de Apocalipsis.

Lo que tenemos en el pasaje bíblico para hoy es una invitación extraordinaria para el apóstol Juan, escritor del Libro de Apocalipsis. Vamos a ver los entretelones de la invitación, la invitación en sí mismo y la majestad de la invitación.

En cuanto a los entretelones de la invitación, Apocalipsis 4:1 en su primera parte dice: “ Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo” Juan había estado dedicado a escribir los mensajes que Jesucristo dirigió a siete iglesias locales ubicadas en lo que en el primer siglo se llamaba Asia. Estas iglesias, además de ser iglesias locales reales, también son una especie de muestras que indican el estado espiritual de la iglesia a lo largo de su existencia. La iglesia de Laodicea es la última iglesia a la cual el Señor dirigió su mensaje, la iglesia en Laodicea se caracterizó por ser una iglesia tibia, esta tibieza será la característica de la iglesia en el último período de su existencia, antes que el Señor Jesucristo venga en las nubes para llevar al cielo a los que son verdaderamente salvos, esto marcará el final de la existencia de la iglesia en la tierra., no es que la iglesia dejará de ser, lo que sucede es que continuará su existencia eterna pero en el cielo, no en la tierra. ¿Qué pasará después? Para saberlo, el apóstol Juan es partícipe de una invitación extraordinaria, Juan contempla una puerta abierta en el cielo. Me imagino yo, que Juan habrá sentido un impulso natural por entrar por esa puerta, pero ¿Cómo hacerlo? Consideremos por tanto, la invitación propiamente dicha la cual se encuentra en la segunda parte de Apocalipsis 4:1 donde dice: “y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas” Mientras Juan debe haber estado absorto contemplando la puerta abierta en el cielo, pensando como llegar allá, oyó una voz que ya la había escuchado antes. Era esa voz como de trompeta, clara y poderosa que Juan percibió al inicio de su experiencia maravillosa en Patmos. Un examen de Apocalipsis 1:11 nos mostrará que quien emitió esa voz fue Jesucristo glorificado, el Alfa y la Omega, el primero y el último. El mensaje que recibió Juan esta vez era una orden: Sube acá. Desde el cielo, Jesucristo está invitando a Juan a subir. Juan debió haber pensado ¿Para qué? Jesucristo le dijo por tanto: yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas, es decir las cosas que van a suceder después que la iglesia sea arrebatada de la tierra. En eso, aconteció algo maravilloso. Consideremos por tanto la magnificencia de la invitación. Ciertamente no se trataba de una invitación común y corriente. Ponga atención a lo que dice Apocalipsis 4:2-3 “Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante es aspecto a la esmeralda.” Aquí terminaron las preocupaciones de Juan sobre como llegar a la puerta abierta que estaba en el cielo. No fue necesario preocuparse. Jesucristo tenía bien planificado lo que debía hacer, a todos nos pasa eso, tenemos la tendencia a preocuparnos en vano. En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, Juan fue trasladado de la tierra al cielo, si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no se sabe, la Biblia no lo declara, Juan finalmente atravesó la puerta, dice Juan que estaba en el Espíritu, esto significa que el Espíritu Santo estaba controlando todo lo que Juan veía y oía, lo que contemplaron los ojos de Juan, tan pronto atravesó la puerta abierta en el cielo, es para dejar estupefactos a cualquiera, parece que Juan no encontrara palabras para describir con propiedad lo que sus ojos estaban viendo. Lo primero que vio es un trono establecido en el cielo, el trono denota majestad, soberanía y gobierno, en el trono, había uno sentado, acto seguido Juan intenta una descripción de quien estaba sentado en el trono, dice que su aspecto era semejante a piedra de jaspe y de cornalina, esto es por demás , Juan no hace referencia a figura humana alguna, quien estaba sentado en el trono, a los ojos de Juan era como una joya. La palabra griega que se ha traducido como jaspe denota una piedra preciosa, en extremo brillante que irradia el espectro de colores, La cornalina, o sardio, es también una piedra preciosa, de color sangre o rojizo, algo muy parecido al rubí ¿Cómo entender todo esto?, muy fácil, quien estaba sentado en el trono no es otro sino Dios mismo. Dios no tiene cuerpo, por eso Juan no pudo ver rasgos humanos, lo único que pudieron apreciar sus ojos, es la gloria magnífica de su ser. No existe hombre que haya visto a Dios y siga vivo, La cornalina y el jaspe, eran la primera y última piedras preciosas, respectivamente, del pectoral del Sumo Sacerdote, rodeando al trono había un halo con aspecto de esmeralda, Juan lo comparó con un arco iris, La esmeralda es también una piedra preciosa de color verde.

Romanos 3:23. Reconozca que Usted está en peligro de recibir condenación eterna como consecuencia de su pecado. Lo dice la Biblia en Romanos 6:23. Reconozca que Cristo recibió en la cruz todo el castigo que Usted merece por ser pecador. Lo dice la Biblia en Romanos 5:8 y finalmente decida en su corazón recibir a Cristo como su Salvador personal. Si lo hace Usted será uno de los que como Juan participará de las glorias del cielo.

viernes, 6 de febrero de 2009

Apocalipsis 15

Una vez, un amigo mío se hallaba de visita en los Estados Unidos, confiando en su buen sentido de orientación, alquiló un vehículo y emprendió viaje a una ciudad donde vivían unos amigos suyos, a quienes quería visitar, el viaje no debía tomar más de una hora, pero mi amigo había manejado por más de una hora y no había rastro alguno de la ciudad a donde quería llegar. Se detuvo en la primera estación de servicio que encontró y luego de hechas las averiguaciones reconoció que estaba en una dirección totalmente opuesta a la correcta, en otras palabras estaba perdido, pero por un buen rato no lo había sabido.
Algo parecido sucedió en el plano espiritual a una iglesia del Nuevo Testamento. Esta iglesia pensaba que era cálida, rica, respetada y emprendedora, pero Jesucristo la encontró tibia, pobre, desnuda y ciega. Esta iglesia estaba totalmente perdida, había errado el camino correcto, su historia aparece en el libro de Apocalipsis capítulo 3 versículos 14 a 22. Por medio de un mensaje contundente, Jesucristo pone en evidencia la triste condición espiritual de esta iglesia, lo primero que notamos es el remitente del mensaje.
Apocalipsis 3:14 dice: “Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto” El apóstol Juan recibió este mensaje de parte de Jesucristo, para ser entregado al ángel de la iglesia en Laodicea, quien no es otro sino uno de los pastores o ancianos de esta iglesia quien a su vez tenía la responsabilidad de comunicar este mensaje a la congregación en Laodicea. La ciudad de Laodicea estaba situada a unos 144 kilómetros al Este de Efeso y a 72 Kilómetros al Sur Este de Filadelfia, era una ciudad importante por sus negocios bancarios, por su industria farmacéutica, por cuanto allí se producía un colirio que llegó a ser muy famoso para el tratamiento oftalmológico y por su industria textil. La gente de Laodicea se daba de rica, de andar siempre bien vestida y de tener excelente visión. El remitente del mensaje se presenta como el Amén, esto significa que él es la fidelidad y la verdad encarnada, el que garantiza el cumplimiento total de las promesas de Dios. Además, él es el testigo fiel y verdadero, nadie como él para dar a conocer al Padre, y nadie como él para dar a conocer las cosas tal como son, no tal como parecen ser. También es el principio de la creación de Dios, esto no significa lo que entienden algunas sectas falsas que niegan la deidad de Cristo cuando dicen que él es el primer ser creado por Dios, lo que significa es que Jesucristo es la causa que produjo como resultado un efecto, la creación de todo lo que existe, luego Jesucristo pasa a evaluar la iglesia de Laodicea. Tenemos por tanto la realidad de la iglesia de Laodicea, Apocalipsis 3:15-17 dice: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca, porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.” Jesucristo ha evaluado la condición espiritual de la iglesia de Laodicea y ha encontrado básicamente cuatro serios problemas. La realidad de esta iglesia era más que suficiente para hacer un reclamo frontal, no había nada que alabar en esta iglesia, era una iglesia que había perdido el vigor, era una iglesia tibia.
Cerca de Laodicea estaba Hierápolis con sus vertientes de aguas termales, muy cálidas. Y también cerca de Laodicea estaba Colosas, famosa por los fríos arroyos que descendían de sus montañas, pero Laodicea recibía agua a través de un acueducto, de modo que llegaba al usuario tibia, los visitantes que no estaban al tanto de esto probaban el agua en Laodicea y la arrojaban de su boca, porque estaba tibia. La iglesia de Laodicea no era fría, no rechazaba abiertamente a Cristo, pero tampoco era caliente, no tenía ese fervor hacia la persona de Cristo, sino que era tibia, compuesta de personas hipócritas que profesaban de labios para afuera conocer a Cristo, pero que en realidad no eran de él. Personas así, producen nausea a Jesucristo, por eso los vomitará de su boca así como se arrojaba de la boca el agua tibia en Laodicea, además de perder su vigor, la iglesia de Laodicea había perdido su valor, pensaba que era una iglesia rica y que no le faltaba nada, pero a los ojos de Dios era desventurada, miserable y pobre. La riqueza era solo material, solo externa, porque en el fondo, en lo espiritual estaban en pobreza extrema, además, de perder su vigor y su valor, la iglesia de Laodicea perdió su visión, ellos pensaban que veían todo claro, pero Jesucristo dice que están ciegos; ciegos a su propia condición espiritual, ciegos a lo que Dios quería de ellos, ciegos a su propio pecado.
Esta iglesia perdió su vigor, su valor, su visión y finalmente su vestido. Ellos pensaban que estaban siempre bien vestidos, pero Jesucristo les dice que estaban desnudos. Desnudos de justicia, desnudos de santidad. Cuánto se parece esta iglesia a la mayoría de las iglesias de hoy en día, iglesias totalmente perdidas y lo peor, ni siquiera se dan cuenta de ello.
Volvamos al mensaje a la iglesia en Laodicea. Encontramos la recomendación a esta iglesia. Apocalipsis 3:18-20 dice: “Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas, yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete, he aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” Esta es la recomendación de Jesucristo para esta iglesia tibia, pobre, ciega y desnuda.
En una iglesia así, Jesucristo no puede estar dentro, por eso se lo ve afuera, a la puerta, desde allí está recomendando ya no a la iglesia sino a personas en particular dentro de ella. Pide que las personas de Laodicea no se maten acumulando dinero, sino que adquieran sin precio el oro finísimo que simboliza la salvación en Cristo. Pide que las personas de Laodicea no se maten comprando la mejor ropa del mercado, sino que adquieran sin precio de Jesucristo las vestiduras blancas que simbolizan la justicia de Dios en los que son suyos. Esta es la única manera de dejar de estar desnudos espiritualmente hablando. Pide que las personas de Laodicea no se maten comprando colirio para sus ojos, sino que adquieran sin precio de Jesucristo un colirio tal que realmente les haga ver las cosas espirituales. Si la gente en Laodicea ignora la recomendación de Jesucristo, si no se arrepienten y llegan a ser creyentes genuinos, tendrán que enfrentarse a él para ser reprendidos y castigados. Desde la puerta de esta iglesia, porque no puede estar adentro, Jesucristo hace una invitación a algunos para que abran la puerta de su corazón y le dejen entrar. Entonces Jesucristo tendrá comunión íntima con ellos así como cuando alguien es invitado a cenar en una casa.
Por último, encontramos la recompensa para la iglesia de Laodicea. Apocalipsis 3:21-22 dice: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” Los vencedores son los genuinos creyentes que abrieron la puerta de su corazón a Jesucristo. Ellos compartirán el privilegio y la autoridad que disfruta Cristo al reinar juntamente con él. El período de la iglesia de Laodicea describe la condición espiritual de la iglesia hoy en día, cuando está cercana la venida de Jesucristo a las nubes para arrebatar a los que son en verdad de él. Será una iglesia en la cual Jesucristo está afuera, a la puerta. Una iglesia que no ve su pobreza espiritual ni su desnudez. Una iglesia totalmente mundana. El amor al mundo y el amor a Cristo no pueden convivir jamás juntos. Cristo o el mundo deben quedar afuera, a la puerta. Como esta iglesia ha amado al mundo, Cristo se ha quedado afuera, a la puerta. La iglesia que tiene el mundo adentro ha dejado a Cristo afuera.

lunes, 26 de enero de 2009

Apocalipsis 14

El pasaje bíblico para hoy se encuentra en Apocalipsis 3:7-13. Aquí encontramos el mensaje a la iglesia en Filadelfia. A manera de contraste con los mensajes a las otras iglesias, encontramos que este mensaje no contiene en absoluto reclamo alguno de parte de Jesucristo. Es pura alabanza y promesa a esta iglesia. Esta iglesia es la que más cerca está de lo que Jesucristo espera de la iglesia.
En primer lugar, encontramos el remitente del mensaje. Apocalipsis 3:7 dice: “Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre” Son instrucciones para el Apóstol Juan. Debía escribir el mensaje para entregar al ángel de la iglesia en Filadelfia. El ángel de la iglesia en Filadelfia se refiere a uno de los pastores o ancianos en esa iglesia, quien era el encargado de dar a conocer el mensaje a toda la iglesia. Filadelfia, significa amor fraternal, y fue fundada por el rey de Pérgamo, Atalo Filadelfo II alrededor del año 190 antes de Cristo. La ciudad sufrió frecuentes movimientos sísmicos, sin embargo permanece hasta el día de hoy. Estaba localizada a unos 60 Kilómetros al Sur Este de Sardis. El nombre Filadelfia tiene un profundo sentido simbólico, porque ciertamente en la iglesia de aquella ciudad se respiraba el amor fraternal entre los hermanos en la fe.
El remitente del mensaje se presenta con tres calificativos. El Santo, que denota la pureza del carácter de Jesucristo. Por ser santo, él tiene todo el derecho de reclamar santidad en sus seguidores. Luego dice que él es Verdadero. Esto significa que él no puede mentir. Todo lo que promete se cumple y si no se ha cumplido todavía es solo cuestión de tiempo para que se cumpla. Además, por el hecho que Jesucristo es el Verdadero, esto denota que es auténtico, en contraste con tantos falsos cristos que se levantaban en aquella época y también en la actualidad. Después dice que él tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre. Esta es una hermosa descripción de la autoridad y soberanía de Jesucristo. Él es quien tiene la llave para poder entrar en el reino ofrecido a David, el milenio. En Apocalipsis 1:18, Jesucristo se manifestó como aquel que tiene las llaves de la muerte y del Hades. Aquí Jesucristo se presenta como aquel que tiene la llave de la salvación y de la bendición. Pero la autoridad de Jesucristo no es solo en el campo de la salvación sino en todo lo demás. Lo que él abre, ni Satanás ni el ser humano puede cerrar. Lo que él cierra, ni Satanás ni el ser humano puede abrir. Jesucristo es quien tiene la última palabra en todo. Muchas veces nos encontramos tratando de abrir lo que Jesucristo ha cerrado, o tratando de cerrar lo que Jesucristo ha abierto. Esto es imposible y si persistimos en ello, lo único que lograremos es hacernos daño a nosotros mismos. En segundo lugar, tenemos la realidad de la iglesia de Filadelfia. Apocalipsis 3:8 en su primera parte dice: “Yo conozco tus obras” Prácticamente esto es lo único que dice Jesucristo en cuanto a la realidad de la iglesia de Filadelfia. Jesucristo no encontró ningún reclamo que hacer. Por esto, a partir de la segunda parte del versículo 8, Jesucristo se dedica a hablar de la recompensa a esta iglesia.
La recompensa a esta gran iglesia es muy variada.
Primero, una puerta abierta. La segunda parte del versículo 8 dice: “he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar, porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.” El que tiene el poder y la autoridad para abrir, de modo que nadie puede cerrar, ha hecho uso de su poder para abrir una puerta de par en par para la iglesia de Filadelfia. Esta puerta puede entenderse en dos sentidos. Puede ser el acceso al reino, o puede ser una oportunidad de servicio al Señor. La iglesia de Filadelfia tiene ya parte en el reino, y la iglesia de Filadelfia aprovechó la puerta abierta para servir al Señor de corazón. Y todo esto no fue porque la iglesia de Filadelfia era rica y poderosa. Todo lo contrario, era pobre y débil, pero a pesar de eso, se dedicó a guardar la palabra de Dios y a mantenerse fiel en la proclamación de la palabra de Dios. No negó jamás el nombre de Jesucristo, ni con palabras ni con acciones. Segundo, la reivindicación ante sus enemigos. Esto es lo que tenemos en Apocalipsis 3:9 donde dice: “He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado.” La iglesia de Filadelfia no tenía una vida cómoda. Sufría de constante asedio y oposición no solo del imperio romano, sino también de una sinagoga judía que estaba en la misma ciudad. Esta sinagoga se jactaba de ser el único pueblo escogido de Dios y despreciaba a los hermanos de la iglesia de Filadelfia. Pero Jesucristo dice que estos judíos no eran verdaderos judíos y que esa sinagoga no era una verdadera sinagoga. En lugar de verdaderos judíos eran mentirosos y en lugar de verdadera sinagoga, era sinagoga de Satanás. Por eso, fueron entregados por Jesucristo a que se postren ante la iglesia de Filadelfia, no para adorarla, porque solo Dios merece adoración, sino para reconocer que esa iglesia que ellos odiaron tanto y la despreciaron, es en realidad el objeto del amor del Cristo, del Mesías. Es la reivindicación de la iglesia de Filadelfia ante sus enemigos. Tercero, la liberación del juicio divino que vendrá sobre la tierra. Apocalipsis 3:10 dice: “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra” El libro de Apocalipsis, más adelante, describe con caracteres indelebles esa prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. Es lo que se conoce como la tribulación. Será algo horrendo para los que tengan parte en ello. Pero los verdaderos creyentes, como los de la iglesia de Filadelfia no estarán presentes en el mundo cuando Dios derrame su ira sobre él. Dice Jesucristo, que serán guardados de la hora misma cuando comience esa prueba o la tribulación. Este es un fuerte testimonio para apoyar la doctrina de lo que se llama el rapto pretribulacional. Esto significa que la iglesia será arrebatada justo antes que comience la tribulación. La iglesia no pasará ni por la mitad de la tribulación, ni por la cuarta parte de la tribulación, ni por un poquito de la tribulación. Jesucristo dice que la guardará de la hora misma cuando comience la tribulación. Es el premio para los creyentes verdaderos, quienes mostrarán la veracidad de su fe por medio de guardar la palabra de la paciencia de Jesucristo.
Cuarto, posición gloriosa en el cielo. Saltamos a Apocalipsis 3:12 donde leemos: “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.” Los vencedores son los creyentes verdaderos. Ellos serán hechos columna del templo de Dios. No es un templo terrenal, sino celestial. Esto significa estabilidad. Nunca más saldrán de allí. Jesucristo escribirá sobre ellos el nombre de Dios. Esto significa que el carácter de ellos será semejante al de Dios. El nombre indica el carácter. Jesucristo escribirá sobre ellos el nombre de la nueva Jerusalén. Esto significa que ellos tendrán ciudadanía eterna en el cielo o la nueva Jerusalén. Jesucristo escribirá sobre ellos su nombre nuevo. Será el nuevo nombre con el cual conocerán a Jesucristo a partir del momento que estén con él. Son las recompensas a la iglesia de Filadelfia. Existe una sola recomendación que a propósito hemos dejado para el final. Apocalipsis 3:11 y 13 dice: “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes para que ninguno tome tu corona. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” Jesucristo está pronto a venir para librar a su iglesia del juicio que Dios derramará sobre este mundo. Mientras tarda su venida para llevar a su iglesia, los creyentes deben retener lo que tienen, esto es su fe inquebrantable y su buen testimonio. Esto hará que nadie pierda su recompensa en el tribunal de Cristo. Los que tiene oído espiritual para discernir cosas espirituales deben mantenerse alerta al mensaje que Jesucristo ha dejado a la iglesia de Filadelfia.

martes, 9 de diciembre de 2008

Apocalipsis 13

ESTUDIO BÍBLICO APOCALIPSIS 13
El pasaje bíblico para hoy, se encuentra en Apocalipsis 3:1-6. Acá encontramos el mensaje de Jesucristo a la iglesia de Sardis.
La estructura de este mensaje guarda estrecha relación con la estructura de los mensajes a las iglesias de Efeso, Esmirna, Pérgamo y Tiatira, lo cual ha sido materia de nuestros estudios bíblicos anteriores.
Siendo así, lo primero que vamos a considerar es el remitente del mensaje a la iglesia de Sardis. Esto se encuentra en Apocalipsis 3:1 donde dice: “Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto:” Esta es la orden que el apóstol Juan recibió de Jesucristo. Juan debía escribir lo que Jesucristo dijo y entregar al ángel de la iglesia en Sardis. El ángel de la iglesia en Sardis es una referencia a uno de los líderes o pastores de esta iglesia, quien tenía la responsabilidad de comunicar el mensaje a esta iglesia. La ciudad de Sardis fue la capital del antiguo reino de Lidia y sin lugar a dudas, en su tiempo, era una ciudad importante. Estaba localizada más o menos a 80 Kilómetros de Efeso y a ella confluían cinco vías importantes, de modo que Sardis era un centro de comercio importante. También tenía su importancia militar por cuanto estaba localizada en la cima de un promontorio, que lo hacía prácticamente infranqueable. En lo espiritual, Sardis estaba saturada del culto a la diosa pagana Artemisa. Además, esta ciudad era reconocida por su industria textil, allí se fabricaban finas telas de algodón, pero en la época en que Juan escribió el Apocalipsis, Sardis había perdido gran parte del esplendor de que gozó en el pasado.
Diríamos que era una ciudad que lo único que le quedaba es el nombre, una ciudad que vivía a la sombra de la gloria del pasado. El remitente del mensaje se presenta como aquel que tiene los siete espíritus de Dios. Siete es el número de la perfección y de lo que está completo. Con esto, Jesucristo está mostrando que nada escapa de su inquisitiva mirada. Jesucristo conoce tanto las acciones como las actitudes que originan esas acciones. Además, Jesucristo, el remitente del mensaje se presenta como el que tiene las siete estrellas. Esto significa que Jesucristo tiene control de las iglesias y de sus líderes, por cuanto las siete estrellas representan a los líderes o voceros en esas siete iglesias. Luego encontramos la evaluación de la realidad de la iglesia de Sardis, íntimamente unido con el reclamo que hace Jesucristo a esta iglesia. Lamentablemente, algo parecido a lo que pasaba con la ciudad de Sardis estaba pasando con la iglesia de Sardis. Era una iglesia que vivía bajo la sombra de la gloria del pasado. Apocalipsis 3:1 en su segunda parte dice: “Yo conozco tus obras, que tienes nombre que vives, y estás muerto” Aquel que conoce absolutamente todo porque tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas, ha detectado la deplorable condición de la iglesia de Sardis. Su veredicto es contundente: tienes nombre que vives pero estás muerto. Para todo propósito práctico, la iglesia en Sardis era nada más que un bien cuidado mausoleo. Se veía atractivo por fuera pero por dentro estaba repleto de cadáveres. Al hablar de cadáveres me refiero a gente que se había dormido en los laureles de las victorias del pasado. Claro, ellos pensaban que todo estaba muy bien. Tenían un hermoso templo, fastuosas edificaciones, disfrutaban la comunión, la asistencia era muy buena, las finanzas estaban en su apogeo, pero en la realidad, todo era artificial. Las cosas se hacían por mera costumbre. Era simplemente un ejercicio mecánico de cantar, orar, recoger la ofrenda, oír el mensaje y salir hasta el próximo domingo para repetir el proceso, y así Domingo tras Domingo. Jesucristo les dice por tanto: Tienes nombre que vives y estás muerto. Cuántas iglesias hoy en día se asemejan a la iglesia en Sardis, ¿verdad? A iglesias así, Jesucristo hace una recomendación. Apocalipsis 3:2-3 dice: “Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.” Jesucristo dice a esta iglesia y a todas las que están como ella: Sé vigilante, o despierta. No sigas más dormida como si estuvieras muerta. Luego, una vez que despiertes, afirma las otras cosas, quizá pocas, que todavía viven, pero que pronto morirán también si no haces algo al respecto. Inmediatamente después, acuérdate de lo que has recibido y oído, guárdalo y arrepiéntete. Esto significa, vuelve a hacer lo que hacías en el pasado, para que no vivas solo de las glorias de las victorias pasadas. Qué recomendación tan precisa y clara mi amiga, mi amigo. Si Usted nota que su iglesia es un bien cuidado mausoleo, es hora de despertar, no siga actuando como muerto, porque Usted tiene nombre de uno que vive. Comience por cultivar las cosas que todavía no se han extinguido en su vida espiritual. Quizá la oración, o la lectura y estudio de la palabra de Dios, o el servicio cristiano. Cualquier cosa que esté todavía encendida aunque con una llama que ya se apaga. Comience por algo. Avive ese fuego y eso le conducirá a reavivar otras cosas que solía hacer antes, pero que inexplicablemente se han extinguido en su vida. Si la iglesia en Sardis no hacía caso a la recomendación de Jesucristo, le esperaba un juicio severo de parte de Jesucristo. En medio de su sueño vendrá Jesucristo como ladrón en la noche, es decir, en el momento menos esperado para dar su merecido a esta iglesia que tiene nombre que vive pero en la práctica está muerta. En medio de la recomendación, Jesucristo hace referencia a un pequeño grupo de creyentes de la iglesia en Sardis, quienes no se dejaron arrastrar por la corriente de mortandad que imperaba en la iglesia. A ellos se refiere Apocalipsis 3:4 donde dice: “Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas” Gracias a Dios que a lo largo de la existencia de la iglesia siempre ha existido un pequeño remanente que se ha mantenido fiel a los principios de la palabra de Dios.
En la más obscura noche, siempre brillarán unas pocas estrellas. Son los que no permitieron que sus vestiduras tomen el penetrante olor a muerte que saturaba la iglesia en Sardis. Estas personas recibirán como premio, el andar con Jesucristo en vestiduras blancas. Lo cual denota comunión íntima con el Salvador en una atmósfera donde el pecado no tiene ninguna participación. Finalmente encontramos la recompensa a los creyentes de la iglesia en Sardis. Apocalipsis 3:5-6 dice: “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. El que tiene oído oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” Los vencedores, son los verdaderos creyentes, amigo oyente. Sus obras son el resultado de su fe genuina. A ellos promete Jesucristo lo siguiente: Ser vestido de vestiduras blancas. Esto denota una vida justa delante de Dios. Luego, que sus nombres no serán borrados del libro de la vida. Esto denota seguridad de Salvación. Nada ni nadie puede hacer que un verdadero creyente pierda su salvación. Por último, confesar su nombre delante del Padre y de los ángeles. Esto es una especie de reconocimiento celestial por la fidelidad de los vencedores. El período ilustrado por la iglesia de Sardis abarca los tiempos de la Reforma, esto es, desde el momento cuando el 31 de Octubre del año 1517 Martín Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la iglesia de Witemberg hasta el año 1570. La palabra Sardis significa “los que salieron” y en efecto, eso sucedió cuando los así llamados protestantes salieron de las filas de una iglesia que tenían el nombre de que vive, pero estaba muerta. Pero los reformadores, aunque introdujeron una corriente de aire fresco a la moribunda iglesia, no lograron llevar la obra hasta el fin. Devolvieron la Biblia al pueblo y declararon que es el único fundamento de doctrina y práctica, pero no lograron que el pueblo ame la Biblia, por eso muchos protestantes tienen la Biblia, pero no la leen. Insistieron en la salvación por fe, aparte de las obras, pero no lograron que los salvados por fe manifiesten la sinceridad de esa fe por medio de las buenas obras. Proclamaron la adoración a Dios fuera de todos los ritos y ceremonias, insistiendo en la adoración a Dios en Espíritu y en verdad, pero el pueblo no captó bien la idea, y muchos de ellos no adoran a Dios ni en Espíritu ni en verdad ni por ritos ni ceremonias. Por eso, la Reforma, a los ojos de Dios fue considerada muerta. No obstante, la Reforma tuvo unos pocos que no permitieron dejarse llevar por la corriente de mero formalismo. Son los que caminan con el Señor en vestiduras blancas, porque son dignas. Hombres como Wyclife, Huss, Savanorola, Lutero, Zwinglio, Melanchton, Knox y tantos otros como ellos.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Apocalipsis 12

ESTUDIO BÍBLICO APOCALIPSIS 12
La corrupción es uno de los males más enraizados no solo en los gobiernos de los países, sino también en la cultura, la política, el comercio, la ciencia, el deporte, el espectáculo y aunque Usted no lo crea, también en la iglesia.

El pasaje bíblico para nuestro estudio de hoy, se encuentra en el libro de Apocalipsis capítulo 2 versículos 18 a 29. Es el mensaje de Jesucristo a la iglesia de Tiatira.

El modelo de este mensaje se ciñe a lo que fue para las iglesias precedentes: Efeso, Esmirna y Pérgamo, comienza por mencionar al remitente del mensaje.

Eso lo tenemos en Apocalipsis 2:18 donde leemos: “Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto:” Es Jesucristo ordenando al apóstol Juan que escriba estas palabras para ser entregadas al ángel de la iglesia de Tiatira, es decir, a uno de los líderes o ancianos de la iglesia de Tiatira, quien se encargará de transmitir este mensaje a los hermanos de esa iglesia. Tiatira, la ciudad donde estaba localizada la iglesia a la cual se dirige este mensaje, era una ciudad más bien pequeña, situada a mitad de camino entre Pérgamo y Sardis, Tiatira era una ciudad militar, sin embargo, tenía su importancia comercial por la presencia de varios gremios o cámaras de comercio, la ciudad se jactaba de contar entre sus edificaciones con el templo a Apolo, el dios sol. En esta ciudad se había establecido una iglesia cristiana, cuyo origen podría estar de alguna manera relacionado con Lidia, la vendedora de púrpura de la ciudad de Tiatira, mujer que fue alcanzada con el evangelio de Cristo por Pablo en Filipos, según el relato en Hechos 16, hablando de sí mismo, Jesucristo se presenta a esta iglesia como el Hijo de Dios, dando a entender que él es el único que merece adoración mas no Apolo o cualquier otro dios inventado por el hombre. Además, se presenta como el que tiene ojos como llama de fuego y pies semejantes al bronce bruñido, esto significa que Jesucristo ha examinado minuciosamente no solo las obras de la iglesia sino la actitud con la cual se hicieron esas obras y lamentablemente la evaluación no es nada buena y por eso Jesucristo está presto a derramar su juicio sobre esta iglesia. El bronce bruñido nos habla de juicio inminente.

En cuanto a la realidad de la iglesia de Tiatira, Apocalipsis 2:19 dice: “Yo conozco tus obras, y amor, y fe y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras” A simple vista, la iglesia de Tiatira parecía muy bien, era una iglesia que tenía cuatro características indispensables de toda iglesia local buena, tenía amor, fe, servicio y capacidad para soportar adversidades, o paciencia, más aún, era una iglesia muy activa, porque dice que las obras postreras eran más que las primeras, pero tristemente, no todo era color de rosa en la iglesia de Tiatira, había un cáncer que lenta pero inexorablemente estaba carcomiendo la fibra espiritual de esta iglesia; Era la corrupción.

Consideremos el reclamo a la iglesia de Tiatira. Apocalipsis 2:20-23 dice: “Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetiza, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos; Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación, he aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella, y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.” Jezabel pudo haber sido una mujer con ese nombre quien se infiltró en la iglesia de Tiatira, dándose de profetiza, para arrastrar a la iglesia a la corrupción, su acción se parecía mucho a la acción de la Jezabel del Antiguo Testamento, quien fue hija del rey de Sidón, con quien se casó el tristemente célebre rey de Israel llamado Acab. Esta Jezabel del Antiguo Testamento, además era prostituta y hechicera, inducía a su esposo y al pueblo al culto idolátrico y perseguía a los profetas del Dios verdadero, una mujer semejante a esta se enquistó en la iglesia de Tiatira, ella instruía y apartaba del camino de verdad inclusive a los siervos del Señor, y esto indica que tenía gran influencia. Esta Jezabel fue castigada con alguna enfermedad terrible y sus hijos murieron, fue el doble castigo para ella, desgracia terrible hallarían también sus seguidores. No se sabe qué tipo de desgracia, pero para todos fue evidente que es el castigo de Dios por haberse desviado de sus caminos.

Cada iglesia en el libro de Apocalipsis representa determinado período en la historia de la iglesia. En el caso de la iglesia de Tiatira, representa el periodo comprendido entre el año 606 hasta el año 1517, esto es, desde el establecimiento del papado hasta la Reforma.

Jezabel era pagana, casada con un hebreo, era un matrimonio ilegal y prohibido por Dios; Lo mismo sucedió entre la iglesia y el mundo, Jezabel dominaba a su esposo. A eso mismo llegó la iglesia, tratando de dominar a los reyes y mediante ellos al mundo entero, Jezabel era adúltera, Igual fue la iglesia en este período, Estaba casada con Cristo, pero con todo su corazón se unió al mundo y vivía con él.

En lugar de servir a Dios, la iglesia papal se hundió en la política para por medio de ella dominar el mundo, lo que Cristo rechazó en su tentación por el diablo, la iglesia de esta época lo recibió con los brazos abiertos, Jezabel se consideraba profetiza. Así también, la iglesia papal se consideraba y se considera como la única portadora de la verdad profética, Jezabel introdujo la idolatría, Lo mismo hizo la iglesia en este período, introduciendo la adoración de imágenes, estatuas, reliquias y santos; Jezabel perseguía a los profetas de Dios, Igual hizo la iglesia en este período, persiguiendo y asesinando a todo aquel que se atreva a contradecir sus doctrinas y prácticas corruptas. Fue en esta época cuando surgió la nefasta institución llamada Inquisición. En esta época fueron martirizados hombres y mujeres de Dios por el solo delito de mantenerse fieles a la Biblia, Pero llegó el castigo para esta iglesia. Ella enfermó de muerte y muchos de sus hijos murieron en las cruzadas, además, a causa de otras guerras con relación a la Reforma, la iglesia papal enfermó gravemente y decayó en gran manera, después de esta enfermedad esa iglesia nunca más volvió a su fuerza anterior.

Luego encontramos la recomendación a la iglesia de Tiatira. Apocalipsis 2:24-25 dice: “Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga; pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga.” Note como Jesucristo deja a un lado la iglesia dominada por Jezabel, la iglesia papal. La pone a la vera del camino y se concentra en un grupo dentro de ella, que no se ha contaminado con la doctrina de Jezabel. Durante este período de la iglesia hubo creyentes fieles a la palabra de Dios quienes se resistieron a seguir por el camino de la iglesia papal. Es a estos creyentes a quienes Jesucristo recomienda que se mantengan fieles. La única carga que Jesucristo pone sobre ellos es retener los principios de la palabra del Señor hasta que Jesucristo venga otra vez. Finalmente tenemos la recompensa para la iglesia de Tiatira. Apocalipsis 2:26-29 dice: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre, y le daré la estrella de la mañana. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.” Los creyentes que se mantengan fieles, sin ceder a la presión de la iglesia corrupta comparada con Jezabel, recibirán como recompensa autoridad sobre las naciones. Esto significa que reinarán con Cristo durante el milenio. Qué interesante. La iglesia corrupta de esta época, afanosamente buscaba autoridad sobre las naciones, pero jamás la obtuvo. En cambio, los que se mantuvieron fieles a la palabra de Señor recibirán, de parte de Dios, autoridad sobre las naciones, además recibirán la estrella de la mañana. Juan se encarga de mostrar que la estrella de la mañana es Jesucristo mismo. Apocalipsis 22:16, en palabras de Jesucristo leemos lo siguiente: “Yo soy la raíz y linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana” El periodo de las densas tinieblas en las cuales se sumió la iglesia corrupta, tiene su fin. No será siempre así. Antes del fin, aparecerá Jesucristo, la estrella de la mañana, para llevar a los verdaderos creyentes a estar siempre con él. En este pasaje hemos visto un mensaje severo para una iglesia corrupta. Quiera Dios que las advertencias y las amonestaciones nos hagan meditar a todos en la necesidad de mantenernos fieles a los sencillos principios de la Biblia, sin ceder a las presiones de comprometer la fe para obtener poder mundano.

martes, 2 de diciembre de 2008

Apocalipsis 11

ESTUDIO BÍBLICO APOCALIPSIS 11
Abramos nuestras Biblias en el libro de Apocalipsis capítulo 2 versículos 12-17.
Este pasaje bíblico es el mensaje de Jesucristo a la iglesia en Pérgamo, al igual que los dos previos mensajes a las iglesias en Efeso y Esmirna, en este mensaje encontramos un modelo que consta del remitente del mensaje, la realidad de la iglesia, el reclamo a la iglesia, la recomendación a la iglesia y la recompensa a la iglesia.
En cuanto al remitente del mensaje, Apocalipsis 2: 12-17 dice: “Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto” Estas palabras fueron dirigidas al apóstol Juan para que las entregue al ángel de la iglesia en Pérgamo, el ángel de la iglesia en Pérgamo es una referencia a uno de los ancianos o pastores en esa iglesia, por medio de quien, Jesucristo hará llegar su mensaje, en el primer siglo, la ciudad de Pérgamo era conocida como la gran ciudad del Asia menor, en esta ciudad se erigió el primer templo dedicado a la adoración del César como si fuera Dios. También había un templo dedicado al dios de la medicina, Esculapio, cuyo símbolo era una serpiente enroscada en un bastón, símbolo que se usa para la medicina aún en la actualidad, también tenía una fastuosa y bien surtida biblioteca y un hospital docente de renombre, en lo espiritual era caldo de cultivo para la proliferación de las más diversas creencias religiosas. En medio de todo esto existía una iglesia local donde se congregaban un puñado de pecadores redimidos por la sangre de Cristo. El remitente del mensaje a esta iglesia se describe como el que tiene la espada aguda de dos filos, en clara alusión a la autoridad suprema de Jesucristo para ejecutar disciplina a los que son suyos y castigo merecido a los que no son suyos. En cuanto a la realidad de la iglesia en Pérgamo, Apocalipsis 2:13 dice: “Yo conozco tus obras, y donde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.” Aquí tenemos a Jesucristo, el Señor de la iglesia, haciendo una evaluación de la realidad de la iglesia en Pérgamo, jesucristo conocía con detalle la situación de esta iglesia, jesucristo sabía que esta iglesia estaba localizada en el centro mismo de actividad satánica. Recuerde que Pergamo tenía el primer templo dedicado a la adoración del emperador romano, como si fuera Dios, toda adoración a alguien que no sea el Dios verdadero es alentada y orquestada por Satanás. La adoración al emperador romano, estaba saturada de privilegios para los que lo hacían y calamidades para los que no lo hacían, uno de los que sufrió calamidad fue un fiel hermano de nombre Antipas, según la tradición, Antipas era obispo de la iglesia en Pérgamo, un aciago día, Antipas fue llevado ante las autoridades de Pérgamo; Le dijeron: Si reconoces como Señor o Dios al César quedarás en libertad, pero si no lo haces serás condenado a muerte. Antipas no negó la fe, se resistió a llamar Señor al César, en consecuencia fue arrojado vivo dentro de un horno de fuego, pero aun así, la iglesia no bajó la guardia y se mantuvo firme en la fe del Salvador.
En cuanto al reclamo a la iglesia de Pérgamo, allí es donde está el gran problema de esta iglesia, Apocalipsis 2:14-15 dice: “Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que retienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación, y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco.” Jesucristo está poniendo los puntos sobre las íes en esta iglesia. Tenían cosas buenas, pero, siempre habrá un pero, en este caso era que la iglesia estaba tolerando en su seno a los que retienen la doctrina de Balaam.
Balaam fue un profeta que buscó beneficio personal de su oficio, en la iglesia de Pérgamo había gente que estaba lucrando por medio de su servicio, entre comillas, al Señor. Además Balaam aconsejó a Balac que para debilitar a Israel incite al pueblo a unirse a cultos paganos, en los cuales la inmoralidad sexual era parte del orden del culto. Muchos israelitas no pensaron dos veces en unirse a esta tentadora religión, como resultado, Dios les castigó y murieron como 24.000 en un solo día. Esto es justamente lo que estaban haciendo ciertas personas en la iglesia de Pérgamo, el nombre Pergamo significa: Casada. La iglesia está casada con Jesucristo y por tanto debe ser fiel a Jesucristo. Pero los que impulsaban la doctrina de Balaam, incitaban a los verdaderos creyentes a ser infieles a Cristo. Lo hacían por medio de decir cosas como: No hay problema que los creyentes anden en las cosas del mundo; No hay problema que se metan en la política, no hay problema que se tomen uno que otro trago, no hay problema que se fumen uno que otro cigarro, no hay problema si se dejan arrastrar por su carne y cometen adulterio o fornicación, total, después lo arreglan con Dios y listo. Estos son ejemplos de la doctrina de Balaam. Así es como vivió la iglesia de Cristo entre los años 313 y 606. Estando casada con Cristo, se echó en los brazos del mundo. Se volvió amante del imperio romano. Pero lamentablemente, así es como vive gran parte de la iglesia de Cristo hoy en día. Me refiero a creyentes verdaderos que bailan al ritmo que les tocan. Cuando están en la iglesia parecen santos, no les falta ni el halo, pero cuando están en el mundo, parecen verdaderos demonios, hablan como el mundo habla, piensan como el mundo piensa y hacen lo que el mundo hace. Su amor al mundo les convierte en adúlteros espiritualmente hablando, porque su esposo verdadero es Cristo Jesús quien murió por ellos. Pero la iglesia de Pérgamo también toleraba a los que tenían la doctrina de los nicolaítas. No se sabe mucho en cuanto a esta doctrina, pero parece que tiene que ver con la absurda separación de los hermanos, para hacer de algunos de ellos el clero y los demás, los laicos. Si Usted busca en el Nuevo Testamento un grupo de creyentes llamados clero y otro grupo de creyentes llamados laicos, no lo encontrará, porque el Nuevo Testamento dice que todos los creyentes somos sacerdotes de Dios. Más aún, somos real sacerdocio. Entonces no hay motivo para hacer separaciones como clero y laicos. Pero aparentemente esto es lo que hacían los nicolaítas. Jesucristo los ha censurado con firmeza. En cuanto a la recomendación, Apocalipsis 2:16 dice: “Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.” Jesucristo quería que la iglesia de Pérgamo, reconozca por sí misma la situación en la que estaba, se arrepienta y rectifique, de lo contrario, Jesucristo vendría muy pronto a esa iglesia, para él mismo hacerse cargo de atacar con la espada que sale de su boca, la palabra de Dios, a los que enseñan la doctrina de Balaam y la doctrina de los nicolaítas. En cuanto a la recompensa para esta iglesia, Apocalipsis 2:17 dice: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.” Estas son palabras no solo para la iglesia de Pérgamo, sino para todos los creyentes en general. El vencedor es aquel que tiene a Cristo como Salvador, esto lo sabemos por lo que leemos en 1 Juan 5:5. Estos vencedores muestran que su fe es verdadera por medio de su fidelidad a Cristo. Para todos los creyentes, Jesucristo promete recompensarles con dos cosas: Darles a comer del maná escondido, lo cual es una referencia a disfrutar de las delicias de Cristo, quien es el verdadero maná que descendió del cielo, y darles una piedrecita blanca. En cuanto a la piedrecita blanca, es necesario reconocer que cuando un atleta ganaba una competencia, como parte de su premio se le entregaba una piedrecita blanca, con su nombre en ella, esto era su ticket de entrada a la celebración posterior. En la piedrecita, Jesucristo escribirá un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino el que lo recibe, esto hace referencia al nombre de cariño que Jesucristo utilizará para los suyos en la gloria, es algo tan personal que nadie lo conoce sino el que lo recibe. Los que somos casados tenemos un nombre de cariño a nuestras esposas, nombre que jamás nos atreveríamos a decir a alguien que no sea ella. Algo parecido tiene Jesucristo para los que somos suyos. Algún día yo voy a saber el mío. ¿Y Usted?